Mi nombre es Martha Lucia Verdugo, Martha Lu, y tengo que confesar que me encanta que me llamen así.  Hoy quiero compartirles la historia que me llevó a crear este proyecto maravilloso llamado Cosmos Montessori.

Cuando niña participe de un tipo de educación totalmente tradicional y mi vida escolar transcurrió como la de muchos niños y niñas, unos días en los altos y otros días intentando llegar a la meta con esfuerzo.  Cuando me acuerdo de esos años no estoy muy segura de poder responder si fui feliz, ¿fueron esos años realmente significativos para mi vida?, ¿me acuerdo de ellos con alegría o simplemente quería que se acabara mi tiempo en el colegio? Mientras estuve participando de ese sistema escolar no lograba identificarlo bien pero con el transcurso del tiempo me di cuenta de que siempre sentí que tenía que hacer lo que los demás me pedían, que ser buena en el colegio significaba complacer a los adultos y que muchas veces mis intereses simplemente no estaban presentes en ese proceso llamado educación.

Al iniciar mi formación universitaria decidí encaminarme por la educación de niños en edad preescolar y allí comenzó un camino muy alegre en el que disfrute mucho más al ser parte del sistema escolar porque estaba haciendo lo que me gustaba, lo que me llenaba y lo que le daba sentido a mi vida.   Cuando entre en el campo laboral me empecé a encontrar con el sentimiento de estar pidiendo a los niños que hicieran cosas con las que ni yo misma estaba de acuerdo, pero con la responsabilidad que tenía de cumplir con un currículo. Este caminar me llevo a aprender por jardines infantiles tradicionales, talleres de arte, hospitales infantiles, clubes sociales y ninguno de estos escenarios me satisfacía del todo, unos eran mejores que otros, eso sí, pero algo faltaba.

Entonces tome la decisión de cambiar de profesión y me fui para los Estados Unidos con la idea de aprender el idioma y regresar de pronto con algo más claro sobre mi fututo, en el proceso de practicar mi segunda lengua decidí hacer un trabajo voluntario trabajando con niños y la vida me llevó a un Jardín Chesterbrook Montessori School, 46 niños y tres adultos compartían el lugar; yo no entendía mucho de cómo era que todos trabajaban cada uno en una actividad diferente y a pesar de eso todo parecía funcionar muy bien. Como mi objetivo era practicar el inglés ese fue el lugar ideal, yo podía aprender cosas nuevas sobre los niños y además practicar otro idioma. Durante el tiempo que hice este trabajo voluntario las propietarias del Jardín me dieron los libros de Dra. María Montessori y yo comencé a conocer los fundamentos de eso que yo veía en los niños y que no sabía ni cómo ni porque podía ocurrir.  Conocer el trabajo de la Dra. Montessori me fue generando una curiosidad muy grande por aprender más, como un ansia interior por adentrarme más en ese universo maravilloso de los niños en un jardín Montessori, fue así como no tuve más dudas y supe que lo que yo quería era saber más y así comencé mi  formación como guía Montessori en el Washington Montessori Institute, el primer centro de entrenamiento Montessori de los Estados Unidos.

Descubrí que esta Metodología respeta la individualidad de cada niño, e incentivaba a cada uno a aportar desde su ser a la comunidad; aprendí sobre la importancia de la independencia para el ser humano y me devolví a mis días de colegio para entender muchas cosas que tal vez me hicieron falta en ese proceso de crecer.

Una de estas cosas fue el ambiente escolar adecuado para el desarrollo del ser, para encontrar el propio ser, aprendiendo qué le gusta a uno, cómo le gusta y por qué le gusta.  Para mí era más claro que era importante parecerme a los demás en lugar de dedicar mucho tiempo a conocer quién era yo y en ese camino había muchas necesidades que no estaban siendo satisfechas para mí en el colegio.

Por un lapso de 10 meses participe del entrenamiento para convertirme en guía Montessori, fue una época  de intenso trabajo académico y también personal.  Encontré las respuestas a muchas de mis dudas, preguntas, insatisfacciones a lo largo de mi vida académica.  Aprendí que está bien que no todos los seres humanos seamos iguales y que a todos no nos hacen felices las mismas cosas, que todos necesitamos de los demás para vivir y que no hay ni mejores y peores.  Fue claro para mí que todos aprendemos de formas distintas y que lo importante es saber quién soy yo, qué me gusta, qué no me gusta, qué se me facilita y qué definitivamente no es para mi.

Después de ese arduo pero enriquecedor trabajo me fui a aplicar lo que había aprendido en un Jardín Montessori en Long Island N.Y. “Anne Frank Montessori School” trabajando como guía Montessori, cuando termine mi experiencia allí me fui para otro Jardín Montessori  en Montreal Canadá “Ecole Montessori School” donde estuve trabajando como guía Montessori nueve años creciendo como persona y como profesional.  Pasados esos años decidí regresar a Colombia, mi país, porque tenía muchos deseos de compartir lo que había aprendido con otras personas y con otras familias.

Parte de esta experiencia fue trabajar en el colegio Montessori la Calera donde estuve cuatro años aprendiendo y enseñando en una comunidad muy bonita que estaba descubriendo como ofrecer una educación diferente a los niños y niñas de Bogotá.

Para entonces yo ya tenía muchas experiencias en mi haber y sentí que estaba lista para dar el paso y abrir mi propia Casa Montessori. La idea estuvo siempre en mi corazón y mi cabeza pero el momento oportuno no había llegado, me encontré con gente maravillosa que se identifica con la filosofía Montessori y que, así como yo, están en la búsqueda de una propuesta de formación diferente y todos a su manera y en su momento decidieron caminar conmigo para crear esta propuesta llamada Cosmos Montessori. A todos ellos les agradezco profundamente por su presencia, por su apoyo y por soñar posibles a mi lado, gracias por estar siempre ahí conmigo.

Aquí estamos ahora, somos trece familias las fundadoras de este proyecto, sigo aprendiendo y creciendo cada día con los niños, con los papas que con su retroalimentación y apoyo enriquecen nuestro quehacer y me siento feliz conmigo misma por lograr el sueño de tantos años de crear mi propio jardín.  Confirmo que estoy haciendo lo que me hace feliz y tengo la fortuna de tener un grupo de guías de apoyo con las cuales compartimos experiencias y conocimientos para fortalecer a Cosmos Montessori y hacer las cosas cada día mejor.

Gracias a todos por permitirme hacer lo que hago y ser Marta Lu, la guía de Cosmos Montessori.